6. La Cristiandad en la Baja Edad Media


Ábside de la abadía de Sain Denis, románica todavía en 
sus columnas, iluminada por vitrales de arco apuntado. 
A finales del siglo XII el abad Suger encargó al arquitecto 
Pierre de Montreaux que sustituyera la oscura girola románica 
por una galería de amplias ventanas. Primer testimonio 
de bóvedas de crucería en Francia.
El gótico se prolonga durante cuatro siglos y designa a toda la cultura occidental de la Baja Edad Media. Se pueden establecer dos grandes fases en la cultura gótica, clásica y flamígera, separadas por dos crisis simultáneas del siglo XIV: la peste negra y la Guerra de los Cien Años.

1. GÓTICO CLÁSICO, aproximadamente 1200-1350.

1. Alzado interior de la Catedral de Chartres (Francia).
Enjutos fustes ascienden y se entrecruzan en la bóveda
 de crucería. Las ventanas del piso superior son amplias 
y coloreadas, e igualmente el rosetón que se percibe al fondo, s
obre la fachada principal. En las proporciones equilibradas 
distinguimos el respeto al número áureo por parte de su diseñador.
Fase de creación y difusión de la arquitectura gótica francesa con sus correspondientes adaptaciones regionales. Las grandes catedrales se construyen ahora. En artes plásticas se da un paso de gigante hacia el naturalismo del futuro Renacimiento en la figura excepcional de Giotto.
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Basílicas luminosas     El gótico surge como una invención de la ingeniería. La bóveda de crucería apuntada (es decir, la vieja bóveda de arista, pero ahora encintada con nervios ojivales) no se sustenta ya sobre el muro como sucedía con la bóveda de cañón en el románico. Ahora una parte de la bóveda de crucería se apoya en los pilares internos, pero el resto del peso se expulsa fuera del templo por medio de arbotantes conectados a estribos externos. En consecuencia, el muro se vuelve superfluo y el cerramiento del edificio puede solucionarse con una delgada membrana de cristal: las vidrieras.

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Semejante a la anterior, el ábside de la catedral 
de Barcelona, acaso obra de Pere de Montagut.
Surge entonces un interior como nunca se había visto, todo luz coloreada y delgados nervios que se entrecruzan sobre nuestras cabezas. La proeza tecnológica pronto suscitó nuevos argumentos estéticos y simbólicos: el templo inundado de luz divina.
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También caracteriza a las catedrales góticas el desarrollo extraordinario de la cabecera (catedrales macrocefálicas), con doble girola y capillas radiales. 
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Ntra. Sra. de Pirna, Baviera, con su alzado 
de salón característico y sus pilares de sección octogonal.
El elemento estable lo hallamos en las fachadas, porque se resuelven como en el románico, a saber, por medio de la composición normanda de torres simétricas. Como novedad, se incorpora un rosetón central y las portadas se abocinan profundamente. 








Catedral de Palma de Mallorca.










 



2. GÓTICO FLAMÍGERO o florido, 1350-1550 aproximadamente.

El nombre procede de la decoración flamboyante (llameante) de las tracerías mixtilíneas.
Estuches lujosos     Ya no se construyen grandes catedrales, sino templos pequeños de gran acumulación decorativa. Ésta se exhibe unas veces en las bóvedas (Inglaterra), las más en los vanos (España, Portugal, Francia). También es habitual que hayan desaparecido los capiteles de las columnillas.
Capilla de Enrique VII anexa a la Abadía de Westmister, 
Londres, siglo XV. En Inglaterra el gótico flamígero recibe 
el nombre de "gótico perpendicular" debido a la abundancia 
de molduras perpendiculares que se disponen en las fachadas. 
En realidad, lo verdaderamente emocionante de estas 
capillas aguarda en el interior: las bóvedas de abanico.


Claustro del Monasterio de Batalha 
(siglo XVI) en Portugal. Nunca se finalizaron las obras de este 
mastodóntico conjunto religioso. 
En las celosías del claustro distinguimos 
el favor por la ornamentación
de elementos pequeños y efectos virtuosos.
Capilla del Condestable en la catedral de Burgos, siglo XV. 
Cimborrio luminoso con planta de estrella, 
tal vez tratando de imitar el cimborrio de la Sala de 
las Dos Hermanas en La Alhambra.


Crucero de la catedral de Sevilla, siglo XVI. La catedral gótica
 europea de mayor superficie se remata tímidamente con este 
"amago" de cimborrio. En su día presumía de otro más garboso, 
pero un terremoto lo destruyó. La decoración combina 
una tracería compleja, casi una tela de araña, y pequeñas bolas.


10. Lonja de la Valencia.

La ciudad, ayuntamientos y lonjas     En la etapa flamígera no se construyen grandes catedrales pero se incrementa la edificación civil. El crecimiento de las ciudades suscita el prestigio de la municipalidad, que recibe espléndidos ayuntamientos, y del comercio, ubicado en lonjas de imponente diseño; inspirado en las salas hipóstilas, las columnas son tan elevadas que el espacio se percibe unificado, prácticamente central.




La ciudad alemana de Roterburg con sus casas medievales, delicia del turismo.


12. Casa de fachada.
Casas de fachada     La ciudad medieval se caracteriza por crecimiento espontáneo en su estructura, perdida la ortogonalidad clásica, y sus casas dejan de ser casas patio y se vuelven casas de fachada. Ha nacido la casa occidental, extrovertida, donde cada fachada representa una individualidad y suscita así la competencia de la belleza y la magnificencia. Esta casa en Europa suele ser una estructura profunda y estrecha (se habla, en efecto, de "casa estrecha") y rematada por una cubierta a dos aguas. Gracias a ella, pasear por los cascos antiguos de las ciudades europeas constituye una delicia.


3. DECORACIÓN Y MUEBLE
El palacio gótico crecía en altura siguiendo el modelo de la casa de fachada y se decoraba parcamente. El mueble adopta la decoración arquitectónica (tracerías vegetales y flamígeras), busca la altura e inventa la decoración de pergamino. Sabemos que en las casas principales tampoco faltaban los tapices y los cojines, a menudo realizados con tejidos islámicos (los más apreciados), pero se han perdido.

 
Palacio Davanzati, Florencia, 
coronado por una logia o belvedere.


Palacio Davanzati, Florencia: "Sala de los Papagayos".  
Pinturas en las paredes simulan tapices y cortinajes.


Palacio Davanzati, Florencia: "Sala de los Papagayos". Entre los muebles 
encontramos un arcón ornado con tallas que dibujan tracerías
 flamígeras así como sillas de tijera y sillones de cadera.


Viollet-le-Duc recrea una alcoba gótica, siglo XIX.


Maestro de Flemalle, "Anunciación", siglo XV, Museo del Prado. 
En esta tabla del llamado Díptico de Santa Bárbara, 
encontramos a la Virgen María acomodada como 
una burguesa de los Países Bajos. Su mobiliario 
puede parecernos austero si lo comparamos con el áctual, 
pero para su tiempo demuestra una holgada opulencia. 
El banco y el armarito junto a la pared han recibido finos adornos góticos.


Pergaminos y tracería decoran est
arquibanco biplaza (París, Arts Décoratifs).


Credencia o buffet (París, Arts Décoratifs).


20. Arcón(París, Arts Décoratifs).


Arcón (Madrid, Artes Decorativas).


Cama (París, Arts Décoratifs)